Perfume inquietante, rico en esencias maravillosas y misteriosas. Un ingrediente con una historia controvertida: la absenta. De carácter aromático, amaderado, dulce y amargo. Consumido con el famoso terrón de azúcar y muy amado por los grandes poetas, le dio al querido karma energía vital y misticismo. Y querido karma, no te preocupes, vayamos más allá, nuestro futuro aún está por escribirse. Remolinos evanescentes de incienso envuelven los voluptuosos pétalos de rosa, rodeados por las notas verdes del neroli y la nota intrigante del ajenjo congelado. En el corazón, el azúcar dulce quemado se alterna con el vivo azafrán, el pachulí con mucho cuerpo y la mirra. La base es correosa, aterciopelada, con preciosos toques orientales. Una fragancia que, gracias a sus múltiples facetas, libera todo su embriagador poder olfativo, dando vida a una estela de incomparable encanto.